4 bacilos

Nacen en un lapso de 25 años. Mueren en un período de 30 años. Viven entre 29 y 45 años. Son escritores de zonas en expansión. Fallecen a causa de tuberculosis en la misma época en que agonizan los  selknam o kawashkar en los encierros en Isla Dawson o río Grande.

Para la medicina contemporánea la enfermedad nada tiene que ver con el enfermo, a no ser en aquellas patologías con asociación genética. Pero características más bien lamarckianas como el afecto, la sensibilidad, el estilo literario, en nada intervienen respecto de la fisiopatología de las enfermedades transmisibles.

Sostendremos a lo largo de este texto que si bien ese enfoque es metodológicamente verdadero, también hay en la enfermedad características de la época y una enfermedad no es independiente de los rasgos del enfermo. La desatención del nexo entre ambas cuestiones empobrece la medicina y la sociología.

Pero no se trata de una cuestión de más o menos pobreza. 

Antropoceno quiere decir en pocas palabras que el contexto ha devenido el texto. Si el holoceno podía ser leído como el contexto geológico de la cultura sapiens occidental, las sacudidas de la actualidad geológica, deshielos, alteraciones de los ciclos de carbono, fòsforo, nitrógeno, extinciones y contaminaciones, pérdida de ecosistemas, han puesto en el centro de la escena algo que parecìa estar fuera o alrededor. Y mostrado que contexto o medio ambiente no es más que una sentencia retórica para borronear los efectos de la agencia sapiens occidental sobre el planeta. 

Lo que parecía facilitar la aparición del sedentarismo agrícola occidental, una feliz casualidad que arrastraba la eliminación de los pueblos no holocénicos,  ha devenido el resultado indeseable de los èxitos occidentales,  y el asunto principal de la vida planetaria, la trama existencial primordial de nuestras vidas. La pregunta hoy sería ¿ porqué hay antropoceno y no más bien nada?

La conexiòn entre la  tuberculosis de Antón Chèjov, Franz Kafka, Stephan Crane y David H. Lawrence podrìa no ser otra màs de esas casualidades holocènicas, sino la expresiòn de un antropoceno que desde las bacterias pasa a la literatura, en un torbellino de guerras, colonias, combustibles fósiles, hambres. 

Aún hoy en el ocaso de una pandemia viral con turbulencias tan caòticas como aquellas de sus décadas, compartimos las mismas palabras con Chéjov, médico tratante de la sala número 6, Kafka abogado de Josè K., Crane, jornalero de diarios y casas editoriales. Los objetos que llenan sus textos: carbón, ferrocarriles, minas, grandes ciudades, despachos, oficinas, se alojan en los pulmones suyos y nuestros. 

El militarismo desfila enfrente de estas toses. Los pañuelos reciben los desgarros. Los aires, las aguas, los lugares, las palabras.

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