Nos pena Chéjov

chejov

Por supuesto. Somos su herencia. Narramos en tiempos pre-convulsivos, la vida cotidiana que anticipa la catástrofe.

Nuestros bronquios sangran los bacilos de una enfermedad de occidente (Brynildsrud O, et als., 2018) y somos kashtanska, perdidos de nuestro amo, haciendo payasadas en cualquier circo y buscando nuestro sitio original.

Seguimos creyendo en la voz de la palabra narrada, en el fractal que cada hecho organiza y esa voz chéjoviana, abanderada con los bosques, las burbujas de la última copa, los presos de la isla de Sajalino, esa voz nos acompaña, nos retorna a su única y poderosa voz hemoptoica.

 

La biología de la historia

IMG_8554El artículo de Hannah Landecker, titulado Antibiotic Resistance and the Biology of History, aparecido en Body & Society, 2016, Vol. 22(4) 19–52, introduce esta expresión: la biología de la historia.

Tomando además una frase de Hanna Arendt acerca de lo extraño que es el uso de automóviles, invirtiendo la oposición que la filósofa política alemana en la misma sentencia hace respecto a la resistencia antibiótica, la autora muestra la potencia de acción de nuestras intervenciones en lo biológico, sus implicancias políticas y la necesidad de ampliar la visión de nuestros actos biológicos y médicos.

Mediante la intervención o mejor dicho, interceptación de mecanismos de comunicación entre microorganismos, hemos desencadenado una transformación mayor del devenir bacteriano y terrestre. Usando hallazgos biológicos mal comprendidos (por ejemplo nada sabíamos en ese entonces de transmisión horizontal de plasmidios) hemos generado nuevos devenires históricos, extendiendo las modificaciones bacterianas a microorganismos que viven muy lejos del hábito clínico.

El sentido clásico se ha invertido. No es la historia de la biología, sino la reflexividad de la biología, la que ha creado una historicidad, extremadamente fuerte. Los antibióticos son parte del gran salto adelante de los años 50, asociados a la producción masiva industrial de sustancias biológicas y de carne como alimento.

Repensar la medicina en hospitales sustentables y en vidas asociativas, prudentes, calmadas por la fronesis.

 

 

 

 

Acerca de las zonas críticas

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Un sencillo esquema usando los conflictos ambientales que el instituto de derechos humanos considera activos, revela la criticidad del antropoceno, fulgurando en nuestras regiones.

De acuerdo al Instituto Nacional de Derechos Humanos existen actualmente 63 conflictos activos, de los cuales el 38 % corresponde a energía, 30 % a minería, 6 % saneamiento ambiental y 25 % a otros. 11 de ellos son por uso y/o contaminación de recursos naturales, 28 por el lugar de la exploración y explotación y 24 por residuos, emisiones e inmisiones (Ibid.). Mas de la mitad de elos –56 %–se concentran en 4 de las 15 regiones: tercera, quinta, décima y décimo cuarta. (INDH, 2018)
A principios de los 70, Carlos Muñoz Pizarro escribió:

No hace mucho leímos que la tierra se encuentra en fase de recursos menguantes.
¿Por qué? Porque el hombre destruye cuanto se encuentra a su paso y pronto es-
casearán la tierra, el aire y el agua, los tres elementos básicos de la existencia, que si fueran explotados racionalmente vivirían en constante renovación asociados a to-
do aquello que les es propicio, la vida entera del hombre.

Es tan evidente esta mengua que muy probablemente en un plazo breve, la forma
como el hombre haya sabido aprovechar los recursos menguantes de que dispone
será factor decisivo para la existencia humana (Muñoz, 1973)

Ese breve plazo que nos daba se ha cumplido velozmente.

Tras estos conflictos, la huella enloquecida de los combustibles fósiles y el carbon/carbono. Isla Riesco/Ventanas.

produccion

Referencias

INSTITUTO NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS (abril 2018). Mapa de conflictos
ambientales. Avalaible from: http://mapaconflictos.indh.cl/#/.

Muñoz, C. (1973). CHILE: plantas en extinción. Editorial Universitaria.

Antropoceno y zonas críticas

En junio pasado las bajas temperaturas extremas en Coyhaique generaron una nube de material particulado que puso de nuevo la cuestión de su calidad del aire en cuestión. En julio más de 700 mil salmones se escaparon en el seno de Reloncaví de los centros de cultivo. Desde agosto la zona industrial de Ventanas ha mostrado las graves secuelas del industrialismo y la incapacidad de las instituciones públicas y privadas para restaurar una zona dañada.

No sólo debemos señalar que el Antropoceno ya está dramáticamente aquí. Es también su expresión territorial la que requiere una articulación dialógica y pragmática de ciudadadanos, expertos y comunicadores.

Este sitio busca facilitar esos encuentros y comentar documentos, publicaciones o ideas que puedan servir de ayuda para emprender un rumbo civilizatorio democrático, terrestre y sabio.