el 11 de mayo de 1830

IMG_0205Fitz-Roy secuestra a un yagán en caleta wullaia.  Lo suma a tres onas que ya había capturado y emprende regreso hacia Inglaterra en el Beagle. En su estadía en Montevideo son vacunados. Repetida la operación inmunológica en Inglaterra,  produce la muerte de uno de los onas, al que llamaban Boat Memory.

La operación civilizatoria tuvo inconvenientes y el almirantazgo acepta financiar un nuevo viaje exploratorio, que circunnavegará durante 5 años y además permitirá a Fitz-Roy devolver a los tres sobrevivientes, en un plan evangelizador que fracasará.

Ese 11 de mayo es como un torbellino que aglutina y condensa nuestra indianeidad y sus pesares, sus colonialismos y nuestras subordinaciones.

Habría que levantarla un poco más alto en la memoria.

 

 

2 de mayo, un siglo después

IMG_0312El cura firmó el texto con su nombre y cargo: Jefe de Sección. Contaba allí a su jefe, Aureliano Oyarzún, Director del Museo de Etnología y Antropología, el resultado de la misión que le encargara. Según él, era una misión que le llegó sin sospecharlo:

La comisión con la cual tuvo a bien honrarme, señor director, no pudo menos de ser una sorpresa agradable para mí

Pero él bien sabía que era un destino fijado desde su juventud

poder pisar luego la tierra, que vislumbrara ya en los espejismos de los ensueños de mi juventud y cuya realización fuera uno de mis ardientes anhelos allá en mi lejana patria.

Gusinde salió el 9 de diciembre a Punta Arenas, desde Valparaíso. Arribó el 20 y la huelga de esos días en Punta Arenas lo concentró en el Museo Salesiano. Una colisión local y profunda entre la cuestión social y la cuestión originaria.  El 5 de enero salió a Dawson y tras buscar restos óseos para antropometría en restos Kawashkar de reciente entierro, regresa el 13. El 18 de enero cruza a Tierra del Fuego, en buscar de los Selknam.

Sus palabras al regresa:

En los momentos de partir llenóse mi alma  de sentimientos compasivos, al pensar en el pasado de esta raza y en la suerte que les depara un porvenir más o menos próximo, es decir, su desaparición. dentro de pocos decenios, desaparición que será completa y para siempre. Me separé con pena de aquella gente tan desconocida y tan cruelmente ultrajada; plugiera a Dios pueda volver a verla, cuanto antes, para penetrar más en su alma y en lo más íntimo de sus pensamientos, ideas y sentimientos.

Como un Jorge Manrique de la Patagonia, coplando a la muerte de los indios, el cura se pregunta por la suerte de estos queridos salvajes:

¿En dónde están los hombres fuertes, las mujeres de presencia gallarda y hermosa,la alegre juventud? …¿Dónde las mozas que buscaban mariscos en la playa, y los jóvenes que se adiestraban en el manejo del arco?…¿Dónde los cazadores y sus familias?…¡Perecieron…¡Están anonadados!…pero esta obra de la desolación no la consumó ni la peste ni la guerra, sino el roce con los blancos y la codicia de los civilizados.

Gusinde apela a la proximidad de los 400 años del cruce del estrecho para terminar pidiendo el financiamiento de una expedición científica.

En esta noche de 2 de mayo del 2019 nos reencontramos en medio de sus palabras.

 

 

El alma de Luis Oyarzún para COP25

IMG_9014El patrón local de este COP25 debería ser Luis Oyarzún. Una figura caminante y serena, de palabras hechas como de tierra y flor. Un defensor de la tierra en el sentido espiritual que él mismo asentara en dos cuestiones: la capacidad de contemplación y la identificación estética.
Oyarzún camina Chile, desde Llanquihue hasta Caleu, la cordillera Pelada y al Parque Forestal, Coyhaique y Zapallar, Icalma y Navidad, Juan Fernández y Trapiche. Lo camina con Humboldt y su Cosmos, con la Gabriela y Molina, con Mac Clure y Phillipi, con Rousseau y la Carlson, con Carlos Muñoz y Mario Toral. Lo camina como rastreando con sus dedos sobre el rostro de la Violeta los lugares marcados de la exiliada del sur.
Oyarzún como lo hacen hoy los teóricos del sistema tierra \citep{Lent16}, considera la tierra como delgada piel del planeta:

… la tierra que amamos, esta capa sensible de minerales y bacterias, hecha con el sudor humano y con hojas milenarias; este migajón germinativo donde crecen la hierba y los árboles con sus ramas, sus flores y sus frutos, este manto delgado que nutrió a nuestros abuelos, a sus crías y rebaños. Esta piel del planeta, que nos fue dada para administrarla con amor, está esterilizándose. La avidez, la ignorancia , la incuria, todos los males del alma empobrecen la tierra y la destruyen. La tierra está enferma de nuestros males.

En esta cita está un cristianismo franciscano y terrestre para amar la tierra como a nosotros mismos, su acercamiento científico, su pasión de ver, su mistraliana pasión poética y su inclinación vegetal.
Qué más local para dar a este COP25 que estas 5 dimensiones. Ellas se encuentran y amalgaman en su pequeño libro, que lo transforma a él en una especie de Kirk Douglas de los 60:

¿No tendrán también las plantas un Espartaco que luche por sus derechos?

Oyarzún desgrana las perturbaciones que estan en la química de los pesticidas, los incendios, la sequía (hoy megasequía), la proliferación de residuos, el crecimiento económico en ambos lados de ese mundo bipolar desde el que escribe. Pero por sobre todo, por el deterioro del espíritu, de la capacidad de ver, de palpar.
Si algo debiera dejar COP25 en esta tierra, sería una reanimación de nuestra alma, de nuestro

 

humus engendrador de sueños

Pero sobre todo, los pasos del caminante Oyarzún desperdigados entre los árboles amados y la geografía de sus palabras.

Leer revue Ballast

IMG_9986Tenemos en nuestro banner la revista Ballast. Pero no sabemos si hay ánimo de leer. Por ahora quiero sugerir tres lecturas:

1 El vocabulario de Elisée Reclus (L’abécédaire d’Élisée Reclus)  donde sorprende con su pensamiento feminista, ecologista y animalista en pleno siglo XIX. Escribe contra las hachas y siente las quejas de los árboles “Le tronc gémit sous la morsure du fer, et sa plainte est répétée de proche en proche par tous les arbres de la forêt comme s’ils compatissaient à la douleur et comprenaient que la hache se retournera contre eux”; manifiesta su solidariudad socialista con los animales “Pour ma part, j’embrasse aussi les animaux dans mon affection de solidarité socialiste” y combate la pesadilla frenética y destructiva de los ingenieros: ” Au reste, n’est-ce pas ainsi que nous agissons envers la nature entière ? Lâchez une meute d’ingénieurs dans une vallée charmante, au milieu des prairies et des arbres, sur les rives de quelque beau fleuve, et vous verrez bientôt ce qu’ils en auront fait ! Ils auront mis tout leur soin à rendre leur œuvre personnelle aussi évidente que possible et à masquer la nature sous leurs amas, de pierrailles et de charbon ; de même ils seront tout fiers de voir la fumée de leurs locomotives s’entrecroiser dans le ciel en un réseau malpropre de bandes jaunâtres ou noires”. Un mensaje del presente: ” Là où le sol s’est enlaidi, là où toute poésie a disparu du paysage, les imaginations s’éteignent, les esprits s’appauvrissent, la routine et la servilité s’emparent des âmes et les disposent à la torpeur et à la mort. Parmi les causes qui dans l’histoire de l’humanité ont déjà fait disparaître tant de civilisations successives, il faudrait compter en première ligne la brutale violence avec laquelle la plupart des nations traitaient la terre nourricière. Ils abattaient les forêts, laissaient tarir les sources et déborder les fleuves, détérioraient les climats, entouraient les cités de zones marécageuses et pestilentielles ; puis, quand la nature, profanée par eux, leur était devenue hostile, ils la prenaient en haine, et, ne pouvant se retremper comme le sauvage dans la vie des forêts, ils se laissaient de plus en plus abrutir par le despotisme des prêtres et des rois.”

2 La vida de León Werth, ese casi desconocido amigo de Exupéry, a quien está dedicado el principito, perdón, dedicado a él cuando era niño. Amigo de Víctor Serge, escritor comprometido, León Werth es un símbolo de la francia intelectual y militante.

3 Entrevista a Pierre Charbonnier : « L’écologie, c’est réinventer l’idée de progrès social » Una larga conversación con un pensador de las cuestiones mas difíciles: aquellas que buscan conciliar los valores de la solidaridad y la acción colectiva, con la defensa de la tierra y la vida. Un texto para respirar al borde de las tensiones de nuestro presente, pero también para soprenderse de la capacidad de pensar y abordar serena y profundamente,  la actualidad, para cambiarla.

Glaciares, glaciaras, glaciaros

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Nuestros glaciares requieren cuidado: están gravemente amenazados. Son frágiles, pero guardan memoria de 100.000 años, de los gases y las temperaturas atmosféricos, del material de erupciones de volcanes ancestrales. Son sensibles y reaccionan a las perturbaciones aceleradas al planeta. Nada de congelación e inmutabilidad. Son ecosistemas peculiares, encastrados en su territorio, tiempo y paisaje. Conocerlos no es sólo una empresa científica de conocimiento situado, sino una tarea que nos adentra en los saberes originarios y empíricos de los , de los valores espiritual de nuestros saberes primordiales.
De todo esto aprendimos en la jornada realizada este 12 de abril en el auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, organizada por la coordinadora de territorios en defensa de los glaciares.
Aprendimos de Huasco y su movimiento de 19 años en Pascua Lamas, en defensa de los glaciares Toro 2 y 2 y Esperanza. Putaendo y la amenaza de la minería a los glaciares de Chilón. Cajón del Maipo y la defensa del Glaciar Monumento Natural El Morado y Mesón Alto. En Aconcagua, las amenazas al Glaciar Juncal, Monos de agua y Los Gemelos. Pero también supimos que esos glaciares amenazados en la montaña andina del norte y centro, viven en medio de una cordillera volcánica y tectónica, con condiciones térmicas peculiares. Glaciares de roca, que no se asimilan al modelo clásico, inaugurado por los trabajo de Louis Agassiz, en el S XIX.
No es posible resumir este encuentro, pero al menos podría aludir –plagiando a Cortázar– a Erasmo y su Elogio de la locura.
Más de cien personas escuchando tres mesas intensas de saber: criosfera, gelifluxión, permafrost,geomorfología. Mas de 100 miradas y presencias atentas a la suerte de algunos de los 24 114 glaciares catastrados, palpando la responsabilidad que tenemos sobre cuerpos que representan el 82 % de los glaciares del cono sur.
Un diálogo científico técnico de primer nivel con ciudadanos espectadores llegados de distintos sitios. Una expresión viva de los foros híbridos de Michel Callon en acción, todos interesados en la convocatoria para cuidar unas condensaciones de agua en estado sólido. Todos conmovidos por la amenaza que significa un sistema de evaluación ambiental que se vive como una pseudo-ingeniería del habitar el planeta. En la intemperie de un sistema de parques nacionales anclado en 1949. Librados al desamparo de instituciones jurídicas y políticas, que al decir de Michel Serres, son como astros lejanos apagados cuya luz procede de millones de años atrás. Perturbados por la megasequía que ha durado todo el siglo XX, acelerada por los incrementos de temperatura velocísimos: una vida humana hoy toma escala geológica: la temperatura media ha aumentado en un grado desde 1961. Imposible resumir las 5 horas de vida pasadas allí, en el calor de una mañana neblinosa otoñal, cargada de amor por la cordillera, los hielos, la vida.
En una hoja se nos pedía dejar a la salida nuestra idea de una ley de protección de glaciares. Como las pinturas paleolíticas en algunas cavernas, creo que bastaría señalar que son bienes intocables.

Historia política del alambre de espino

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Las historias de las cosas vienen cargadas de fuerza: el oxígeno en Donald Cantfield, el agua en Phillipe Ball. La historia del alambre de púas, es la historia de nuestras ropas rasgadas subiendo un cerro, de una herida en el hombro y una mancha sobre la camisa. Pero es también  la historia de nuestra patagonia, la introducción de las ovejas y de los enclosures, a la manera de la Inglaterra del siglo XVIII. La abolición de lo común que en Europa dio vida a un auge de encerramientos y apropiaciones, fue importada como tantas otras instituciones, para ser instalada entre cazadores recolectores, a costa finalmente de su vida.

Y en las ciudades actuales , los barrios elitistas,  las industrias que ocultan sus secretos tóxicos, técnicos o diversas complicidades, hacen reemerger las púas y los alambres con cuchillas.

Olivier Razac (Melusina [sic] 2015,España)  hace en este libro la historia del Oeste norteamericano y su pugna, alambre de púas mediante, contra las confederaciones iroquesas y Creek. La exclusión de la errancia indígena mediante los cierres. apresurados por los ritmos del ferrocarril y el final de los vaqueros, destruidos por los grandes ganaderos.

Luego nos cuenta la siniestra historia de las vida y muerte en las trincheras en la primera guerra mundial, en que el alambre  retardaba los asaltos enemigos, los disponía al tiro emboscado y hacía de ese primera línea, un grupo indistinguible de los muertos.

El tercer momento de su libro son los campos de concentración. Una instalación alineada con la muerte cotidiana, una industrialización del crimen: electricidad, gases y petróleo.  Siniestros humos de una sociedad termo-adicta. Hasta el exterminio tiene su afición por igniciones, combustibles fósiles, humaredas.

Pero se trata de algo más. No sólo es la historia del alambre de púas desde un posible origen-nacimiento (1874 según Razac). Es una lectura de sus usos gubernamentales, un diálogo con Foucault y Agamben y por supuesto con problemas actuales: fronteras cerradas, migrantes bloqueados, campos de refugiados, zonas ocupadas, pueblos acosados, cierres electromagnéticos, vigilancias por doquier.

Los alambres púas son parte esencial del Antropoceno y de los territorios golpeados.  Sin compartir un análisis basado en las sospechas biopolíticas, levedad del alambre, su acerada tensión y filo, encerrando o excluyendo, han hilado también la senda de las emisiones de CO2, la destrucción de los ecosistemas, la extinción de los pueblos y especies originarias y la invasión moderna del mundo.

El alambre es un animalizador universal. Lo que hace es animalizar a los vivientes. En un momento Razac lo dice. Pero luego lo olvida y sostiene en su texto una radical separación entre humanos y animales, indebida.

En sus líneas finales Razac concluye preguntándose cómo hacer algo más que sobrevir. Pero sobrevivir tampoco es fácil.

 

¿Naturaleza o territorios? ¿Qué hacer este COP25/COP500?

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En una entrevista en Reporterre el 2017,  Latour apuntó:

« Défendre la nature : on baille. Défendre les territoires : on se bouge. »

(Defender la naturaleza: nos deja boquiabiertos. Defender los territorios: nos movemos. )

Lo que está en cuestión en esta frase es la lucha entre los universales abstractos (incluyendo ese papel de arroz que algunos llaman capitalismo: habría que decir a Marx que a su locomotora de la historia no puede seguirle echando carbón) y una entrada localizada en Gaia. La palabra antropoceno goza de esa misma desventaja: gravemente deslocalizado.  Los territorios, indican al suelo en el que vivimos y nos invitan a seguir las redes en que nos enlazamos.

Y si la actualidad nos aplasta con su cortedad de perspectiva, con el olvido de las verdaderas cuestiones,  el cinismo rampante, la mentira brutal o la economía mezquinando sus basuritas, los territorios oponen a ese peso grave, la liviandad del pájaro que anida en medio de las ruinas.

Ojalá sea esta señal, la que marque nuestra presencia en el COP25. En los albores de 500 años del viaje de Magallanes, bien podríamos decir COP500.

Magallanes no trajo carbón mineral ni desenterró yacimientos. Pero cargó en sus navíos máquinas de carbón orgánico para traer ecosistemas que asfixiaron los nuestros.

En los humos de la catástrofe industrializada,  el gesto localizado hacia los territorios en que se vive en medio de apuros. De eso debería tratar nuestro COP500.

El estado es sólo un estado (en esto Matta* y Latour** tienen gran acuerdo), un momento (siempre  rezagado) respecto de la actualidad.

Guardemos el gesto supinador. Mostremos el gesto constructivo, afirmativo. Lo que no sabes por tí mismo no lo sabes, insistía Brecht.

Lo que no vives, no registras, no debates, ni es vida, ni análisis ni política.

 

*en el sepultado estado/en que está cualquier estado/está en deplorable estado

**Il ne faut pas demander à l’État plus qu’il ne peut donner. Par essence, il s’appelle un « état », un état de choses. Il résout des problèmes qu’on avait mis en place à l’étape précédente. Il est par définition toujours en retard d’une guerre. S’il n’y a pas eu de société civile active capable de le modifier à un moment donné, l‘État, à l’étape suivante, reste « en l’état » justement, sourd à la situation. Reporterre

Caminar editando

Caminamos hablando del cierre editorial del número de abril Salud y Ambiente de Cuadernos Médico Sociales y de su presentación en Ventanas. Nos acompaña un pescador y pisamos la arena de una playa industrializada.

Surfistas aprovechan la descarga de las termoeléctricas para practicar en aguas tibias. Un pilpilén intenta hacer su nido en el resto de duna que ha quedado, debajo de las huinchas transportadoras de cobre y carbón, que se entrecruzan en el cielo.

Un pez muerto,  en una orilla en que los caracoles están ausentes y sólo las caparazones de pulgas de mar, se acumulan al borde de los ductos de agua.

Mientras intento enhebrar estos pasos en la arena, pesados de destrucción, una de nuestras editoras me envía una charla TED de Greta Thunberg.

De sus palabras certeras y acompañadas de una mirada que escarba en la profundidad de lo que está diciendo, me resuena la acción. La esperanza ella dice, viene con la acción. No antes.

 

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Levi-Strauss, testigo y discípulo

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...estos salvajes, cuya oscura tenacidad nos ofrece todavía el medio de asignar a los hechos humanos sus verdaderas dimensiones: hombres y mujeres que, en el momento en que hablo, a miles de kilómetros de aquí, en alguna sabana devorada por los incendios de la maleza o en una jungla brillante de lluvia, retornan al campamento para compartir una pobre pitanza y evocar juntos a sus dioses; estos indios de los trópicos –y sus semejantes del resto del mundo– que me han enseñado su pobre saber, donde se encierra, sin embargo lo esencial de los conocimientos que vosotros me habéis encargado transmitir a otros; condenados bien pronto, por desgracia, a la extinción, bajo el golpe de las enfermedades y los modos de vida –para ellos, todavía más horribles– que nosotros les hemos llevado, y con quienes he contraído una deuda de la cual no me sentiría liberado aun cuando —en el lugar en que me habéis colocado– pudiera justificar la ternura que me inspiran y el reconocimiento que les debo, mostrándome tal como fui entre ellos y tal como quisiera no dejar de ser entre vosotros: su discípulo y su testigo.
Claude Lévi-Strauss en (Lévi-Strauss, 1968)
(los dibujos pertenecen al ejemplar que Draco Maturana tenía de El Hombre desnudo)
Introducción
El estructuralismo parece haber quedado atrás. Un pensamiento acusado de negar la historia, de ser marxista, de no ser marxista, de negar al hombre, de reivindicar al hombre.
Quienquiera que pudiera rescatar algo de ese movimiento que vivió apenas entre la segunda guerra y la caída del socialismo, pareciera estar obligado a decirse como mínimo post-estructuralista.
O proponer una aproximación a sus autores, en las cuales se demostrara que nunca fueron realmente estructuralistas.
Lo que me propongo hacer aquí con Lévi-Strauss no quisiera situarse en esa perspectiva, valiosa por cierto.
Lo que busco es entender su particular proyecto como discípulo y testigo de los indios americanos. Inspirarse en la ternura que él reconoce. En medio de un antropoceno turbulento, de un planeta transformado geológicamente por la praxis occidental, la valoración del saber que contiene el pensamiento salvaje, es apenas una primera lección. Pero contiene en ciernes, la posibilidad de nuestra sobrevida.
También animar la lectura de un autor prolífico, considerado difícil. Que amenaza con extraviarnos en la extensión de su conocimiento de la vida intelectual de los indios: sus reglas de parentesco, sus mitos, su lengua, su saber, su arte; o en la infinita riqueza de sus interpretaciones;o en la profunda musicalidad y matemática de las estructuras que revela.
Por una condición histórica desafortunada, la obra de Lévi-Strauss llegó a Chile en los sesenta y setenta, período de una ebriedad marxista. Durante la dictadura el estructuralismo fue una presencia muy restringida a círculos cultos y por supuesto, fue tema de ataque de los inquisidores de turno (Lihn, 1983). La recuperación de la democracia, que poco de recuperación ha tenido, sobre todo en el plano intelectual, llegó demasiado tarde. La posibilidad de comprender el es-
tructuralismo como un movimiento ya se había disipado. De seguro, Foucault en un nicho y Lacan en otro, son los autores más recurridos. Y aunque el mismo Lévi-Strauss no se hubiera sentido bien ubicado en mi propia cita junto a ellos: “Los únicos estructuralistas con quienes me gustaría ubicarme son Émile Benveniste y George Dumézil”(Clément, 2014, p. 62), existe un aire de familia en todos ellos. Su auge y su ocaso son parte de un movimiento conjunto (Dosse, 2016a) y (Dosse, 2016b): una intrincada y compacta red de influencias intelectuales cuyo reconocimiento es parte de la comprensión de alguna obra o de algún “autor”.
Lévi-Strauss ahondó en la comprensión y expresión formal de estructuras complejas. En Las estructuras elementales del parentesco, hay un apéndice matemático escrito por André Weil (el hermano de Simone Weil y miembro de Bourbaki). La serie de las mitolicas es un largo movimiento en torno a esas estructuras, con menos matemáticas y mas narrativa y musicalidad. Pero a más de estructuras, hay gestos en Lévi-Strauss que son plenamente actuales, que merecen ser nuestros gestos, nuestras llaves de retorno. tanto expresiones de esa ternura, del testigo y discípulo que se proponía ser.
Registraré aquí sólo tres. Primera escritura fugaz de una gestualidad más rica, pero son las marcas de mi comienzo.
l'homme_nuPrimer gesto: ternura a lo indio
La expresión ternura que encabeza este texto, el propósito de ser un testigo y discípulo,es un gesto etnográfico plasmado de ternura. Lévi-Strauss lo remonta a Rousseau, a quien sitúa como fundado de la etnología.
Una ternura que se arma intelectualmente en la constatación de las complejas operaciones intelectuales que sostienen una estructura de parentesco, una elaboración de mitos o un conocimiento ancestral. Hoy podríamos agregar, las complejas operaciones intelectuales de pueblos que se opusieron al crecimiento y al desarrollo, que antes que occidente, ya sabían que occidente era inviable.
No hay en los indios ni infancia intelectual de la humanidad, ni atavismo o lo que él llama “la ilusión arcaica”. Oponiéndose entonces a la idea de progreso y con ellos, a la modernidad y a las modernizaciones, Lévi-Strauss no deja de ver lo dramático que es para los salvajes nuestra civilización. Pero tampoco deja de ver que las herida civilizatorias también son graves para los occidentales mismos:
En este mundo más cruel que nunca , quizá, para el hombre, donde cunden todos
los procedimientos de exterminio, las matanzas y las torturas –nunca negados, sin duda, pero que nos complacíamos en creer que no contaban ya, sencillamente porque eran reservados a poblaciones lejanas que los padecían, según se pretendía, en nuestro provecho, y en todo caso en nuestro nombre–, ahora que, acercado por el efecto de un poblamiento más denso que empequeñece el universo y no deja porción ninguna de la humanidad a resguardo de una abyecta violencia, esa sobre cada uno de nosotros la angustia de vivir en sociedad”(Lévi-Strauss, 2011, p. 43)
Segundo gesto: ternura más allá del hombre
La devolución de la igualdad a los salvajes por supuesto va de la mano de la igualdad a los animales:
Se empezó por cortar el hombre de la naturaleza y por constituirlo en reino soberano; se creyó así borrar su carácter más irrecusable, a saber que es ante todo un ser vivo. Y, manifestando ceguera hacia esa propiedad común, se ha dejado el campo libre a todos los abusos. Nunca mejor que al término de los últimos cuatro siglos de su historia pudo el hombre occidental comprender que arrogándose el derecho de separar radicalmente la humanidad de la animalidad, otorgando a la uno todo lo que quitaba a la otra, abría un ciclo maldito, y que la misma frontera, constantemente alejada, serviría para apartar a los hombres de otros hombres y a reivindicar, en beneficio de minorías cada vez mas restringidas, el privilegio de un humanismo, corrompido no bien nacido por haber tomado del amor propio su principio y noción (Lévi-Strauss, 2011, p. 42-43)
Hoy con una reflexión fuerte (Derrida, 2016), (Lestel, 2018) y un movimiento de derechos animales poderoso (Pelluchon, 2018) y con los jóvenes agitando sus banderas vegetarianas, veganas y animalistas, estas palabras indignadas pueden parecer las de un compañero de ruta.
Pero sus palabras, su revuelta contra el humanismo, su denuncia y desprecio, son en verdad el fundamento de la cuestión animal, el radical cuestionamiento que hace a occidente la cuestión animal, así como de la falsa separación entre naturaleza y sociedad.
secrets_familleTercer gesto: haber sido mujer
En Tristes Trópicos, en sus últimas líneas se encuentra esta fenomenal sentencia:
Que l'Occident remonte aux sources de son déchirement: en s'interposant entre le boudhisme et le christianisme, l'Islam nous a islamisés à s'opposer ‘a lui et donc à lui ressembler, plutôt que se prêter s'il n'avait pas existé– a cette lente osmose avec le boudhhisme qui nous eût christianisés davantage, et dans un sens d'autant plus chrétien que nous serions remontés en deçà du christianisme même. C'est alors que l'Occident a perdu sa chance de rester femme (Lévi-Strauss, 1955, p. 490)
La versión que circula entre nosotros dice:“Entonces fue cuando el occidente dejó de ser fecundo”(Lévi-Strauss, 1955, p.413). Sorprendente que una traductora haya escogido fecundo en donde dice mujer.
Que Occidente hubiera podido seguir siendo mujer. He aquí una sentencia radical.
La carga sobre el islamismo no importa tanto. Cuál de los mono-ateísmos ha servido para derrotar esta posibilidad no es tan relevante. Las contrareligiones por decirlo en términos de Jean Assman (Assman, 2006), han sido movimientos intelectuales guerreros contra la pluralidad, la diferencia, el flujo. Que en su metafísica han optado por el uno, una réplica pequeña e ilusa del no menos iluso yo.
Enigmática expresión. Occidente mujer. Nos obliga a desplazarnos hacia esta ella que occidente fue.
Texto completo
Referencias
Assman, J. (2006). La distinción mosaica. O el precio del monoteísmo. akal, Toledo.
Clément, C. (2014). Claude Lévi-Strauss. Fondo de Cultura Económica, México.
Derrida, J. (2016). El animal que luego estoy si(gui)endo. Capital intelectual, Buenos Aires.
Dosse, F. (2016a). Historia del Estructuralismo. Tomo I. El campo del signo 1945-1966. Akal,
Buenos Aires.
Dosse, F. (2016b). Historia del Estructuralismo. Tomo II. El canto del cisne 1967 a nuestros días.
Akal, Buenos Aires.
Lestel, D. (2018). Hacer las paces con el animal. QuualQuelle, Santiago.
Lihn, E. (1983). Sobre el antiestructuralismo de Jośe Miguel Ibáñez Langlois. Ediciones del
camaleón, Santiago.
Lévi-Strauss, C. (1955). TRISTES TROPIQUES. PLON, Francia.
Lévi-Strauss, C. (1968). ANTROPOLOGIA ESTRUCTURAL. Eudeba, Buenos Aires.
Lévi-Strauss, C. (2011). ANTROPOLOGIA ESTRUCTURALmito sociedad humanidades.
silgo veintiuno, Buenos Aires.
Pelluchon, C. (2018). Manifiesto Animalista. Politizar la causa animal. Reservoir Books, Bar-
celona.

 

Un biólogo en un mandala

IMG_8611En un metro de bosque
Un año observando la naturaleza
Turner Noema
2014
Larga historia la de la historia natural. A veces reducida como una especie al borde de la extinción, sabe renacer en tiempos difíciles.
Plinio el viejo es mencionado como el inaugurador de la serie, pero bien mirado historia natural hay por doquier. En nuestra historia americana post conquista, los narradores de Indias como Joseph de Acosta  hicieron historia natural y usaron este nombre para sus textos. Destacan nuestros valiosos jesuitas, encabezados por Ignacio Molina, pero Alonso de Ovalle también tiene mérito suficiente para serlo. La historia natural parece cobrar nueva vida en medio de una época en que la dicotomía natural social ha colapsado. Sus destrezas ciertamente científicas, se amalgaman con la apreciación por el terreno (y el viaje), la valoración de los saberes locales, la erosión de las fronteras de la especialidad e incluso la artificial y dañina separación entre un mundo humanista respecto de otro científico. Una práctica científica además autoral y estetizante, en el mejor sentido de la palabra. Colegas como Francisco Fonck y Rudolph Phillip la practicaron con intenso amor.
Historia natural es la que hace el biólogo Henri George Haskell, en un bosque ubicado en el campus de su universidad. Observa un pequeño círculo del bosque durante un año. Lo llama su mandala. A partir de lo que ocurre allí, Haskell hace una biología intensa, profunda y llena de hipótesis.
Poco importa que su mandala esté al lado de un campo de golf y que incluso encuentre seguramente tras un golpe osado, una pelota plástica. Los insectos que pululan tienen también resistencia a los pesticidas, los árboles son parte de un renoval, los lobos han sido sobrepasados por los coyotes. La pureza no existe.
Con un intenso trasfondo zen, la proximidad de Haskell con lo que observa y narra hace de la botánica, la ecología, la etología y todas las variantes de saber biológico, incluyendo ciertamente rasgos geológicos, un disfrute. Su libro es un manual de historia natural para el siglo XXI, un hilandero tejiendo en la senda humboldtiana.
¿De qué serviría nuestro amor por el planeta y la vida si no logra encarnarse en obras hermosas y gozosas de ser disfrutadas?. Haskell logra reanimar nuestras fuerzas terráneas, con una prosa vivificante. Al leerlo sentimos la humedad del bosque, el frío, el viento, la luz. el movimiento de las salamandras, los mosquitos, las hojas, las semillas. Pero también comprendemos la complejidad mitocondrial, la regulación de las luciferazas, la contemporaneidad evolutiva de los líquenes. Haskell nos invita a mirar, a demorarnos en el mundo, a respirar el tiempo de lo viviente. Demorarse de un modo que vale la pena.