Pachallampe, la siembra de la papa

En el alejado pueblo de Putre, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, cada año, el primer o segundo sábado de noviembre, se celebra la festividad del Pachallampe y la comunidad se reúne en un trabajo colectivo para la siembra de la papa. La celebración comienza en la víspera, con la elaboración de los pillos coronas de flores que adornarán los sombreros de cantores y danzantes y, como es costumbre aymara, se realiza una ceremonia sahumando, pigchando la hoja de coca y challando con vino.

Durante toda la festividad, junto al acordeón y dos guitarras se cantan versos que se repiten una y otra vez con una melodía de igual ritmo, que refieren a un amor poco correspondido “amorosa palomitai, amorosa palomitai, dónde estás que no apareces? donde estás que no apareces?… por qué no has venido a verme? por qué no has venido a verme?, como lo has hecho otras veces, como lo has hecho otras veces… si quiera por un ratito, si quiera por un ratito, roba mi corazoncito, roba mi corazoncito… flor de papa flor de papa, flor de papa flor de papa, esta noche no te escapas, esta noche no te escapas, flor de tumbo flor de tumbo, flor de tumbo flor de tumbo, esta noche yo te tumbo, esta noche yo te tumbo…” 

El sábado al mediodía, pasantes y mayordomos reciben a la comunidad con un almuerzo y luego se van bailando por el pueblo hasta llegar al camino hacia el campo donde se sembrarán las papas. En el terreno, nuevamente la ceremonia para que sea en buena hora, que sea una buena siembra. Las semillas provienen de pasantes de los años anteriores y del mayordomo mayor, cargo asociado a la iglesia católica. El sincretismo está siempre presente en las fiestas aymara y nos acompaña San Isidro Labrador que es el santo invitado del Pachallampe.

Siempre al ritmo de la música comienza la siembre, el hombre con la chonta abre la tierra y la mujer coloca la papa que saca de un aguayo amarrado a su cintura, que contiene las semillas.

Este sábado, dos jóvenes familias putreñas asumieron la tradición del Pachallampe, resistiendo al exterminio de su cultura atacada por la vida moderna, la migración a las ciudades, la discriminación, la desigualdad. 

Parece un sueño mágico y poderoso, en medio de la pesadilla que hoy se vive en Chile con la brutalidad policial en las calles disparando contra el pueblo, bajo las órdenes de un gobernante terco y asesino. Sin embargo no es un sueño, es real y puede ser la luz del camino que hemos olvidado, el supuesto desarrollo que nos vendieron no existe, debemos volver al origen, a la tierra, aprender de nuevo a sembrar la papa.

ver video

moluscos reunidos jamás serán vencidos

Uno de los mayores placeres de la vida es poder destruir los propios prejuicios y la propia estupidez.

Me pasó con el Museo del Mar y le estoy totalmente agradecido. En una esquina de Arica, una casa de esas peruanas con un nombre que desató mis cegueras. Imaginé un lugar de todo y de nada, un sitio provinciano, pedagógico.

Entré y me encontré en la mayor colección de conchas de moluscos del cono sur. A su lado, la de Neruda en las bodegas de la U de Chile son una minúscula pasión de aficionado.

El museo del profesor Nicolás Hrepic –fallecido ayer- es uno de esos pequeños lugares capaces de conmoverte hasta las lágrimas. Una vida dedicada a un placer lúdico, a una obsesión científica, a una voz espectral, contra el viento y marea.

Nunca ningún presidente de la república visitó el museo. El frío de los gobiernos que decía la Violeta. Ninguna Universidad lo sostuvo, como no fuera para intentar apropiarse de las conchas.

Y ni siquiera para estudiar el valor de esas construcciones animales,  para mostrarnos que cualquier ser viviente produce artefactos y objetos, y que transforma el planeta, pero sin la desmedida pasión excluyente que occidente ha masificado. Y que nos tiene como nos tiene.

En esas conchas está el cambio climático y la acidificación creciente de los mares por el CO2 de nuestra locura térmica, el impacto del antropoceno sobre la biodiversidad, la delicada traza en la superficie topológica, la mágica espiral de Fibonacci.

Está también el alma del profesor Hrepic, que nos dice que sigamos nuestras obsesiones de historia natural, que las cultivemos con amor y humildad, aunque no sean de nuestra profesión de base, que en el mar hay un secreto a voces, que la esperanza también se espira alrededor de una columela y que esos bichitos que segregan su alma con hidroapatita de calcio son como dice el cartel que leí esta mañana, nuestros hermanes.

¡¡¡Que en tu cielo los caracoles te aleteen !!!!

el presente ilumina el pasado

Los recientes acontecimientos deberían servir para reinterpretar la unidad popular y la dictadura. Respecto de esta última, nuevas violaciones de los DDHH en ejecución señalan que es momento que los veteranos demos un paso al lado y centremos nuestro accionar en el trauma actual. 

Respecto de la primera, habría que dejar de pensar que el pasado ilumina el presente y que Allende prefigura lo actual, para dejar que el presente ilustre el pasado, para que lo contemporáneo permita que ese pasado se actualice.

Ideas

1 El fracaso de la UP es el fracaso de la democracia republicana en el antropoceno chileno. El gran salto adelante de consumo no pudo realizarse sin sacudir la democracia. La velocidad a la cual prometía hacerse no era compatible con la realidad local. El ritmo de la CAP, CORFO, reforma agraria, no era capaz de dar respuesta a una participación política masiva y a un consumo también masivo. La crisis actual ha evidenciado lo que ese momento no era visible: la radical incompatibilidad entre salto adelante y democracia en Chile.

2 El gran salto adelante se completó a partir de 1973 apostando a la economía como forma de gobierno, con indiferencia de la sustancialidad de la política o de la necesidad de una cosmopolítica, una política del mundo. Por eso la democracia a partir de 1990 fue secundaria. Lo relevante era la economía.  

3 La economía no es un ser-ahí-en-el–mundo. Como un gran yo, la economía sólo es capaz de tratar aquello que posee, y el mundo es sólo el lugar de origen de los recursos. El gran salto adelante depredador del siglo XX fue exacerbado a partir de los 90 y hoy estamos en un país ambientalmente muy parecido a Haití: sin bosques, sin agua. Quizás los migrantes han buscado un paisaje familiar.

4 Hoy estamos en un nuevo tipo de régimen, inédito, que podríamos llamar post fascista, cuya marca es que conservando las formas políticas clásicas de división de poderes,  libertad de reunión, de prensa y pluripartidismo, gobierna mediante la intimidación física de los disidentes, la violencia física y la muerte. Esta anomalía se expresa en la imposibilidad material para que INDH cumpla su rol o que en las urgencias de hospitales se verifique protocolo de Estambul. La posibilidad y actualidad masiva de violaciones a los DDHH no ha sido considerado en la configuración de las urgencias, del PRAIS y del INDH.

5 El tránsito a este nuevo régimen pudo hacerse casi en forma continua, en milésimas de segundos, dado que la forma democrática desde los 90 en adelante era nada más que eso, una forma.

6 La democracia en el antropoceno chileno requiere que la economía se subordine a las formas políticas, pero eso significa una democracia funcionando a plenitud, en tiempo real y con sensibilidades activas. Una democracia que produzca un gobierno mundano, lejano al automatismo de lo económico: una democracia que considere al mundo como ser vivo y no como una máquina térmica o cibernético-digital.

En esa democracia del antropoceno el mundo ha de estar presente las aguas,  el suelo, el aire, los seres vivos. El salto adelante ha de ser repensado. La colonización de nuestras ideas, el imperialismo ecológico de las mentes, también. 

La crisis actual ha exacerbado una comprensión del mundo cargada a lo social, como respuesta casi simétrica a la unilateral predominancia de lo económico que hasta ahora ha dominado. Pero ese movimiento debería moverse en dos direcciones  distintas. Por un lado, enfatizar que lo esencial es la cuestión política, asamblea constituyente, violaciones a los DDHH, régimen de partidos; y por otro, la consideración de las cuestiones ambientales, las zonas críticas, el agua, los suelos, el aire. Una forma de unificar ambas cuestiones es señalar que se trata de una asamblea eco-instituyente, una discusión política que considere a los elementos primordiales y a la biodiversidad a la par que las personas.

me excuso

En medio de una crisis política inédita en que millones quieren participar en lo contingente, unificados por mínimos de urgente actualidad, volver a insistir en las cuestiones de las zonas críticas parece algo desubicado.

Pero así como el mismo Exupéry debió excusarse de dedicar su libro a un judío con frío y hambre en la Francia ocupada, diré que fin al estado de emergencia, fin a las violaciones de los derechos humanos no pueden dejar de lado que la asamblea también debe ser E-Constituyente, incorporando el agua, el aire, el suelo, los territorios, los vivientes y la tierra.

Pues esta crisis también tiene que ver con dióxido de azufre en cifras intolerables, descartadas como malos olores o como problemas psicológicos o como mantención de los equipos de monitoreo. Con ciudades sin agua por más de una semana, pese a estar al lado del lago más grande de Chile. Con glaciares pisoteados por la minería. Con bordes marinos llenos de balsas jaulas y alerces extinguidos.

Un nuevo clima político que surge de las perturbaciones dramáticas del Antropoceno. Si hay temperaturas extremas, lluvias y sequías, derretimiento de hielos milenarios, ¿porqué las frágiles instituciones políticas habrían de permanecer incólumes?

América se descoloniza intelectualmente a 500 años de su pisoteo. Las banderas originarias son las únicas que legítimamente están en la calle.

El crecimiento económico abandona el altar y el monótono discurso de los recursos, las ganancias y el individuo revela su vacuidad.

El canelo habla con su aroma y picor. La Hanna Arendt fuma en mi espalda mientras escribo. La acción, la aparición en el espacio público, la palabra y el cuerpo han vuelto a renacer y con ello, renace la política y se pone en tela de juicio el administrativismo burocrático de lo viviente.

Entonces pido disculpas por hablar de algo un poco menos urgente. La ecología de la historia.

Ecología de la historia: 5 encuentros posibles

Las conversaciones acerca del clima ya no son banales.  La tierra ha vuelto a estar en el centro del universo. Una revolución anticopernicana ha triunfado. O peor dicho, una restauración pregalileana ha terminado por imponerse.  La tierra que se nos había alejado para tornarse el tercer planeta del sistema solar ha regresado como el único humus posible.

Un acontecimiento histórico que debería conmover la forma de pensar la historia. Dipesh Chakrabarty ha escrito cuatro tesis sobre  el clima de la historia

Thesis 1: Anthropogenic Explanations of Climate Change Spell the Collapse of the Age-old Humanist Distinction between Natural History and Human History

Thesis 2: The Idea of the Anthropocene, the New Geological Epoch When Humans Exist as a Geological Force, Severely Qualifies Humanist Histories of Modernity/Globalization

Thesis 3: The Geological Hypothesis Regarding the Anthropocene Requires Us to Put Global Histories of Capital in Conversation with the Species History of Humans

Thesis 4: The Cross-Hatching of Species History and the History of Capital Is a Process of Probing the Limits of Historical Understanding

Por nuestra parte proponemos considerar a partir de este regreso de la tierra, 5 posibles caminos de convergencia entre ecología e historia. A saber:

Ecología de la historia

Tomo este título del artículo de Hanna Landecker que llama a comprender la biología de la historia. En una intensa reflexión sobre la evolución de las bacterias a partir de la producción industrial de antibióticos, propone una inversión del sentido tradicional de nuestra reflexión. En su análisis, no se trata de hacer la historia de la biología, sino estudiar cómo la biología de las bacterias a partir de la industrialización antibiótica farmaceútica y de la crianza de animales para consumo, pasa a estar sometida  la historicidad de los fenómenos humanos . Podríamos seguir su camino reflexivo y decir no es la historia de la ecología, sino cómo ese biologiza la historia o se ecologiza la historia

En un sentido más ambiguo propongo considerar que la historia no es más que la historia de las ecologías. Que una de ellas, la manera ecológica moderna, es una de las tantas ecologías posible, quiźas la más desafortunada. Extiendo lo que E Thompson llamaba economías morales, y  quiero hablar de ecologías morales. Precisamente una de ellas, la comprensión ecológica del presente que pone afuera a los no humanos o los empaqueta como recursos (es una ontología desde el punto de vista filosófico) ha dominado la historia contemporánea.  

Me parece que el el texto de J McNeill Something new under the sun, es una marca notable en un giro ecológico del modo de entender la historia. Aunque el subtítulo An environmental history of the twentieth-century world acota su objeto, obviamente su relato utiliza ires y venires a lo largo de historias más extendidas. Un relato literario de John Evelyn de 1661 denuncia el deterioro de la calidad del aire en Londres. Dada su precocidad y profundidad, me pregunto porqué las ciencias de lo numérico no han reconocido que el pensamiento literario también puede emprender el vuelo anticipadamente y aprender de ellas. 

McNeill ordena los problemas en 4 esferas: suelo y tierra, hidrosfera, atmosfera y biosfera. Ya en 1801 Lamarck había hablado de una física de la tierra compuesta por hidrogeología, metereología y biologia.

Pero también hay en el texto historia humana pasional y dramática. Los anti héroes del ambiente en su historia se llaman Fritz Haber y Thomas Midgely. El primero bien conocido por los chilenos, inventor de la fijación de nitrógeno atmosférico que arrasara con nuestras salitreras, premiado con el nobel de química en 1918, fue también el creador del gas dicloro usado en la primera guerra mundial. Hoy en que la alteración del ciclo de fósforo y nitrógeno es uno de nuestros grandes problemas ambientales, es dudoso si lo premiaríamos con el nobel. El segundo, inventor del freón y la secuencia de flurorocarbonos, gases clásicos del efecto invernadero que hoy nos agobia, limitados globalmente a partir del protocolo de Montreal. Las vidas emocionales y familiares de ambos estremecidas por sus invenciones.

En este movimiento ubicaría lo que hoy se hace como historia ambiental. Pondría a Alfred Crosby como uno de sus principales impulsores, el investigador que acuñó la expresión imperialismo ecológico para explicar el éxito de occidente por su capacidad de exportar ecosistemas.  La historia ambiental de américa es un ejemplo de desarrollo de este campo. Por ejemplo de la historia y efectos de la introducción de ovejas en México (Elinor Melville) y la debacle poblacional del siglo XVI que llevó a la extinción de pueblos indígenas en el caribe y despobló masivamente América. Anotaría aquí como a su más brillante continuador a Shawn William Miller, que hace una historia ambiental de américa, informada, leíble de un tirón, reflexiva y ecológicamente comprometida. 

La introducción de la caña de azúcar, la historia de la introducción del automóvil o del propio movimiento ambientalista en américa, son también campos de trabajo plenamente activos. 

En nuestro país, El libro la Sobrevivencia de Chile tiene dos capìtulos de historia ambiental precisos, exactos, vigentes: El paraíso que fue y Por mal camino. En 31 páginas Raúl Elizalde construye una historia ambiental de Chile.  Su libro entero es una obra extraordinaria, con intuiciones geniales, con un saber contemporáneo actualizado, con notas populares y humorísticas a pie de página, expresa lo grande que fue el pensamiento de Chile en los 60. Si alguien quiere pensar en la recepción de la Carlson en Chile en los 60 (porque ya basta de la recepción de Marx o Foucault) tiene aquí un gran trabajo por hacer. este suicida cuya tragedia íntima apenas pergeñamos (no hay una entrada en wikipedia para Raúl Elizalde!!!) puso las piedras fundamentales del pensamiento eco-político y eco-histórico.

Su senda ha sido  sostenida por el ingeniero forestal Luis Otero en La huella del fuego y el historiador  Mauricio Folchi en su análisis de la explotación del cobre y la destrucción de los bosques.

Ecologización de la historia natural

La historia natural, esa corriente intelectual que en América ya despega de las manos de los curas en el siglo XVI, toma a fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX, una forma bien delimitada.

Humboldt que hoy retorna como una estrella intelectual –agotadas las entradas para la charla de Verónica Wulf en Puerto Ideas– engendra un ciclo brillante en nuestro país: Phillipi, Fonck, Juliet y los hidrógrafos: Vidal Gormaz, almirante Simpson.

La historia natural nunca fue desterrada del mundo de los ecólogos, para quienes el campo y el terreno animaron siempre su práctica. 

Creo que la expresión antropoceno nos invita a una recuperación de la historia natural. Sólo que en un sentido también más concordante con los estudios de Ciencia y Tecnología, habría que sustituir la palabra natural por ecologías.

Eso significa que nosotros historiadores de la medicina tenemos también un mundo por ganar. Los saberes naturales que han vivido 500 años ajenos a la literatura y a la historia, hoy pueden volver a anudarse en una misma historia.

La historia de la medicina y la historia natural de la enfermedad, pueden alimentarse mutuamente. La historia natural de la enfermedad es profundamente histórica no decían ya los historiadores de la medicina como Steven Peitzman en 1989, mostrando el cambiante perfil de la insuficiencia renal crónica desde enfermedad de Brigth a enfermedad renal terminal. Lo mismo mostró Mirko Grmek con el SIDA y cualquier clínico lo ha vivido a lo largo de un par de décadas de ejercicio. 

Mundanización de la filosofía como historia de la filosofía

La aparición de Esferas, la trilogía del filósofo alemán Peter Sloterdijk, inaugura la aparición de una nueva filosofía, la esferología. La filosofía ha sido cuestionada porque siempre es historia de la filosofía. Sin embargo habría que decir que hoy más que nunca necesitamos historias de las ideas de mundo, incluyendo la historia de los pensamientos acerca del mundo que no se han considerado centrales en la historia de la filosofía. 

Uno de esos, la historia del pensamiento del mundo como esfera y como esferas. En Vernadsky por ejemplo, en Von Ueuxkull. Este ejercicio es indispensable para una comprensión del presente. Pero también las historias del pensamiento de mundo no occidental, las metafisicas caníbales, como las señala Viveiros de Castro. El perspectivismo indígena como una cuestión filosófica del mismo tenor intelectual que el pensamiento de Leibniz o Nietzsche. 

En el mismo sentido Philipe Descola ordena las comprensiones de mundo, poniendo la filosofía occidental como una de las formas de mundanizar el pensamiento. Una más, pero no la única.

Historia de la gaia-logía

La súbita aparición de Gaia en el horizonte intelectual de occidente requiere una microhistoria que la explore con toda parsimonia. La relocalización de la reflexión sobre el mundo en abstracto hacia su concreción en  la tierra, la historia del sistema tierra, del entrelazamiento de los ciclos de lo viviente, y la posibilidad para la historia de sumarse a las ciencias que estudian Gaia, es también una invitación a una historia que pueda entrelazar las humanidades con las ciencias.

Historia de las cosas

Finalmente el quinto territorio en el cual es posible un reencuentro es en la historia de las cosas. Nuestro Benjamín Vicuña Mackenna anticipó en más de un siglo a la Escuela de los Anales, a Emanuelle Le Roy Ladurie, y publicó una increíble Historia del clima en Chile. Sorprendente texto, inquieto por una sequía que ni siquiera sabemos si es parte de la megasequía actual. Vicuña mackenna también escribió una historia del cobre (libro le llamaba)  y dejó esbozado la relevancia de hacer una historia del carbón.

Tenemos una maravillosa historia del agua, titulada Biografía del agua, escrita por Phillippe Ball. 

Hacer la historia de un objeto obliga a mirarlo como algo que deviene, en movimiento, indeterminado. Vuelve a los objetos seres nubosos, sus bordes aparecen plagados de otros objetos que los sostienen, los hacen reales, los transforman.  

Si en el siglo XX hacer la historia de algo era hacer una historia crítica, mostrarlo como algo social, hacer la historia de un objeto hoy es revelar su precariedad, suexistencia vaporosa, inmanente, de ligera suspensión atmosférica. 

La contaminación del aire a partir del carbón piedra, contiene ya en su propio movimiento este desplazamiento, esta solidez disuelta en el aire.  Los objetos atrapan nuestras energías intelectuales y políticas. Su historia se vuelve crucial. No es posible pensar ningún objeto sin historizarlo y volverlo también un sujeto. Hoy, mientras nos ocupamos del CO2, recordamos que Primo Lévi termina su libro sobre la Tabla Periódica de los Elementos, con la historia de un átomo de carbono, un átomo individuo  que se mueve a través de una planta, por una nube, en un animal, en un fuego.

La historia de los objetos médicos, terapéuticos, que a muchos parece anecdótica o de anticuario, nos ofrece una perspectiva de convergencia. 

Así como se ha hecho la historia del fuego, podríamos sugerir algunos de los objetos posibles: 

Historia del eucaliptus en Chile

Historia del plástico y lo desechable en la medicina occidental

Historia del ácido sulfúrico en Ventanas

Historia del carbón en la guerra del pacífico

Historia de la electricidad en Chile

De-carbonizar es de-colonizar


¿Fue nuestra conquista una puerta de emergencia para Europa en crisis ecológica? ¿O como cuenta la historia, fuimos el hallazgo casual y menor en una búsqueda lujosa?¿un interceptor inesperado, unos seres, un continente entrometido en una navegación por especies, oro u otras mercancías?  ¿O los objetos eran sólo una bandera ondeando en un rumbo de expansión territorial para salvar a los imperios? ¿una poussée de esa maladie propia de occidente marcada por la falta de espacio y una insaciable ambición de terrenos por roturar?

Desde el punto de vista migratorio humano, la intervención colonial fue pequeña. Pero como operación de exterminio y sustitución de ecosistemas, abrumadora. La primera fase consistió en despejar el terreno. Eliminarnos como nativos, humanos o no humanos. La administración de suelo europea  había practicado una ecología rapaz, diezmando sus territorios, bosques, suelos. La solución al agotamiento metropolitano parece haber sido la expansión territorial. 

La segunda operación histórica fue energética: revoluciones industriales, revoluciones políticas, revoluciones independentistas. Liberación de potencias contenidas, generación de movimientos cíclicos y amplificadas, definición de ejes. Energía en vez de espacio metropolitano. Pero en ultramar territorio y energía a la vez.

Una salida energética para la repetición de crisis agrícolas, mejorar las productividad de las tierras en problemas,  en medio de una edad del hielo medieval. La teorización proponiendo un cambio de régimen como alternativa fue realizada por los intelectuales de la época, en base a la larga tradición occidental de dar forma a esas crisis. El régimen pastoral, sustentado en las lecciones y formas de la agricultura, tomó la forma republicana.

Lo que hoy tenemos no es una democracia mal preparada para la crisis ecológica.  Es más bien un orden político con una forma de ecología errada, un estilo ecológico fracasado. La democracia considera al planeta sólo a través de la representación electoral de las personas y las decisiones arbitrarias de los representantes electos. Hay en la constitución de las repúblicas una visión de cómo incluir estos problemas Podríamos hablar de ecologías morales, del mismo modo que Edward Thompson hablaba de economías morales. La gestión ingenieril del ambiente tal como se da hoy en la “institucionalidad ambiental” es justamente una ecología moral.

No parece ser que la ecología esté madurando y buscando su incorporación a la democracia republicana actual, a la manera como las cuestiones sociales se incorporaron durante el siglo XIX. La cuestión social fue una cuestión ecológica en su momento, una ecología moral, sólo para humanos occidentales.  El estado benefactor tuvo una ecología política, que posibilitó el salto adelante de los años 50, la dura marca del agotamiento de una civilización.  

Una incorporación ecológica más allá del voto del voto de los votantes y del arbitrio de los votados,  requiere otras formas políticas.

En estos tiempos en que todos dicen ser sustentables, incluidos los depredadores y en que todos están contra las zonas de sacrificio, incluyendo sus administradores, la distinción debe ser realizada entre ecologías  morales, pues nadie puede vivir (o casi nadie) de espaldas a las condiciones ambientales o ecológicas de nuestra vida. 

Cuando se habla de recursos, de explotación o de eficiencia, no se deja de lado ni olvida que existimos sobre un planeta, cuya physis importa. La diferencia está en las valorizaciones que se dan a esa materialidad. Del reconocimiento de límites (lo biológico tiene un óptimo; no es mientras más mejor), a quiénes se incluye en la consideración de terceros: a la biodiversidad, al agua, al aire. O a un número químico, una concentración aceptable, una medida de resumen. Valores y valores, ordenamiento de lo que importa y aquello que no, en forma de cifras.

El estado desarrollista de la segunda mitad del siglo XX tenía su ecología moral. La impuso. Roturó territorios, arrinconó gente, acorraló pobres. Hoy lo hace del mismo modo. No veo una solución de continuidad entre ese estado desarrollista y el neo liberal de hoy.  

De-carbonizar es de-colonizar y viceversa. Salir de la imposibilidad de pensarnos de otro modo. Salir del “no me logro imaginar”.

Buscamos como una aguja en un pajar una hilacha que revele el tejido mal costurado, el paño colectivo mal hilado. Intentamos producir un micronistagmo operando de manera colectiva, que permita ver la diferencia, salir de lo que Benjamín Subercaseux llamaba la mirada acostumbrada, la tiranía de lo evidente. 

Lo que buscamos no son brechas entre palabras. Sino paradojas entre cosas. 

¿Cómo ordenar nuestro cuadernos de tareas?

A la manera clínica, tratando de identificar los problemas en un orden, resumiéndolos, practicando un reduccionismo que nos permita apostar por las más importantes.

Es verdad que cuando las enumeramos parece ser más de cien. Pero se requiere un ejercicio conceptual que permita decir cuáles son las primordiales y cuáles las secundarias.

El actual movimiento ecologista no logra volverse político, por ahora se mueve en forma  dispersa y errante No posee claridad de horizontes. Cada paso es una improvisación. 

Producir una nueva ecología moral es urgente.

SOBRE LA UNIFICACIÓN CLIMÁTICA DEL PLANETA

Nature, julio 24 2019: Carta al editor, titulada No evidence for globally coherent warm and cold periods over the preindustrial Common Era, con los siguientes autores: Raphael Neukom, Nathan Steiger , Juan José Gómez-Navarro, Jianghao Wang & Johannes P. Werner

Usando registros de paleoclimatología y usando técnicas estadísticas, los autores estudian los 5 períodos de cambio climático identificados en los 2000 años precedentes. El actual calentamiento, la pequeña edad de hielo (1300-1850), la anomalía medieval (800-1200), la edad del hielo de la antiguedad tardía (400-800) y el período calentamiento romano (primeros siglos DC), son estudiados en su difusión global y la sincronicidad territorial de su ocurrencia.

Los hallazgos son muy sencillos: sólo el calentamiento actual se extiende sincrónicamente a todo el globo. Los períodos precedentes se mantiene situados en territorios, más o menos extensos, pero no globales. Un modelo global coherente se ajusta sólo a los datos del siglo XX y actual: “Este resultado aporta más evidencia a la naturaleza sin precedentes del calentamiento global antropogénico en los pasados 2000 años”

Para nosotros, pueblos del sur, estos datos nos hacen pensar más que en Antropoceno, en antropocenización. Un proceso importado, con líneas precisas y acciones determinadas.

Próximos a cumplir 500 años del cruce del estrecho, del primer secuestro y muerte de indios canoeros, de las primeras acciones de comercio globales, esta carta nos alienta a seguir pensando localmente y volvernos al planeta vindicación, a las sabidurías originarias.

en el vientre de la nube

En 1958 Italo Calvino, publicó un texto llamado La nube de smog.

6 años antes un episodio de dióxido de azufre en Londres había causado más de 4000 muertes, evento iniciado el viernes 5 de diciembre que duró hasta el martes 9.

Sin duda lo tenía a la vista al escribir. Y quizás también Donora 1948 con sus 20 muertes y valle del Meuse en 1930 con 64 decesos.

Pero lo que relata Calvino no es un momento agudo. Su historia es la cotidiana nube de una ciudad, que mancha todo. Allí están los productores de la nube y el personaje de Calvino muy próximo a ellos, con todas las ironías, secretos y absurdos que esa cercanía puede causar.

Durante este mes de junio, los habitantes de Ventanas, Quintero y Puchuncaví han vivido en la nube con registros horarios incluso sobre 1000 microgramos por metro cúbico de dióxido de azufre:

14 junio 580 microgramos/m3 Quintero Alerta

15 junio 480microgramos/m3 Quintero

16 junio 380 microgramos/m3 Quintero

17 junio 330 microgramos/m3 Quintero

22junio 680 microgramos/m3 Quintero Preemergencia

27 junio 1050 microgramos/m3 Quintero Emergencia

El resto de Chile nos hemos comportado como los personajes de la historia de Calvino.

Cuando se miran los registros oficiales se comprueba que las cifras de agosto septiembre 2018 en Quintero, fueran las más elevadas de todas las 44 estaciones que tienen cifras accesibles.

No consideramos el lamentable efecto de procesos de validación de datos, que tienen un evidente sesgo de censura sobre los datos elevados.

En los datos ya censurados, la mediana de concentraciones diarias de SO2 de Quintero, para esos dos meses es un outlier.

Las previsiones de Middleton y Mallete en 1956, en el informe previo a la instalación de la fundición de cobre, se han revelado falsas:

Low probability of damage to buildings or properties, as the few
 existing settlements are small and located away from the planned site
Although an inversion layer could exist over the area, the absence of enclosing hills would
allow a free  dispersion of pollutants, even under calm conditions
Pollution of waterways is irrelevant, as it is possible to make unlimited discharges to the
 ocean
Moderate and persistent West winds
Agriculture in the area is relatively poor and it is dedicated mainly to cattle raising 
in natural prairies and wheat
Temporary failure of pollution control equipment would have little to no effect on the 
economy
 and the population’s health
Middleton and Mallette 1956

Esta condición anómala del lugar justifica que los valores de corte y las medidas a tomar, sean de resorte local.

En el vientre de la la nube de smog sus habitantes buscan alternativas: andares y un susurro de cosas por hacer. En la novela de Calvino hay claves. Desentrañarlas también es un andar.

artefactos de técnica y zonas críticas: a día de hoy

WhatsApp Image 2019-06-09 at 12.29.16

La circulación de capturas de pantalla de la red de monitoreo de ventanas de las gráficas en tiempo real de las concentraciones de dióxido de azufre entre los vecinos de Ventanas, tiene un propósito concreto: establecer cómo los mecanismos de validación de las concentraciones ambientales producen lo que llamamos en ciencias, un artefacto de técnica: la necesaria manipulación de los objetos de laboratorio ( sea cerrado o de campo) producen objetos inexistentes, resultados adulterados o a veces, mentiras científicas. Al eliminar elevadas concentraciones de este contaminante y desaparecerlas a la hora de calcular promedios diarios y publicar datos oficiales en regla, podemos decir que el cumplimiento de las normas ambientales en Ventanas es un artefacto de técnica, un objeto científico irreal, inexistente.

El contraste entre esta artefactualidad y la realidad tienen varios puntos.

Quizás el más sencillo sea éste. Los actores de una red semi espontánea semioficial con el simple ejercicio de capturar la pantalla y ponerla en circulación, demuestran una incoherencia, una anomalía que requiere una explicación. Lo que está aquí no está allí. El principio de Lavoisier también se aplica a las trazas científicas, a los móviles innmutables o referencias circulantes.

Pero hay más, también la justicia ha mostrado que hay una anomalía entre normas ambientales y salud de las personas ( se llama justicia ambiental, pero hasta ahora es sólo justicia entre humanos, no hay en el fallo de la Corte Suprema del 28 de mayo ninguna obligación acerca de ecosistemas, biodiversidad, extinciones) . Y que esa anomalía obliga a las instituciones públicas a dar cuenta de ella, a cerrar la brecha, a restaurar una continuidad entre una norma que debe proteger la salud humana y su real efecto o resultado. Pesada tarea, cuando se opone además un principio constitucional a una norma, la brecha se transforma en un asunto jerárquico y de orden. Y más que judicial, político.

Pero hay también un tercer efecto que me parece el más importante. La circulación de esas capturas de pantalla es ya el paso desde una zona de sacrificio a una zona crítica, de las víctimas sacrificiales de occidente a una crítica posoccidental de la situación en la zona, con herramientas técnico-científicas y colectivas, el esfuerzo constructivista de hacer lo común mediante formas de representación de datos, diseño, performance.

Los actores premunidos de sus teléfonos móviles producen una comunidad de saber, buscan establecer un aspecto de la realidad confuso o quizás oscurecido. Al hacerlo recomponen epistemología, política y realidad.

Ventanas está transformándose en una zona crítica. No es sólo un motivo de orgullo este despliegue de saber. También creo que es el camino correcto para salir de un dilema hasta ahora irresuelto: ser el apéndice victimario de una modernización occidental o recuperar la vida politica de un territorio biodiverso.

los 7 entenaos del cambio climático

levi

Siete son los hermanos pobres del cambio climático. Como buena familia no privilegiada es numerosa:

1. Biodiversidad

2. Pueblos originarios

3. Tóxicos

4. Guerra

5. Alimentación

6. Ideas modernas

7. Economía política

En una medición de revistas científicas y medios escritos de USA, Canadá e Inglaterra, entre 1991 y el 2016, comparando las investigaciones sobre cambio climático con las de biodiversidad, se pudo cuantificar que el año 2006 se produjo una separación de las publicaciones entre ambas líneas y también los fondos asignados, en que las primeras duplican a las segundas, Pero, en promedio en los medios, la cobertura es 3.3 veces mayor, aunque el 2016 fue más de 8 veces mayor (Legagneux et al., 2018)

Pero biodiversidad es incluso el hermano privilegiado en esta lista. Los tóxicos son quizás uno de los miembros más olvidados. No sólo los agrotóxicos, con los pesticidas como sus miembros más conocidos, sino la farmacología humana y animal, la industria petroquímica, la extractiva y la alimenticia. Productos letales, cancerígenos, disruptores, neurotóxicos, nefrotóxicos, irritantes pulmonares. Una larga lista de sustancias y efectos. Imposible de memorizar. Pero al menos de considerar.

El acorralamiento de los pueblos originarios también es un componente poco evaluado y analizado del cambio climático. Las tierras comunales en manos de estos pueblos poseen mayor biodiversidad y son una promesa de conservación de ecosistemas. Las prácticas originarias de alimentación y existencia, son un cúmulo de saberes ecosistémicos y conservacionistas.

El cuarto hermano es la guerra. La producción destada para la guerra y sus productos aniquiladores, pero también las prácticas jerárquicas y aterrorizadoras, el disciplinamiento forzado, las alambradas.

En quinto lugar la práctica moral y nutritivamente tóxica de comer carne, con sus efectos de gases invernaderos sobre el planeta y la biodiversidad (Willett et al., 2019). Un 30 % de las emisiones de CO2 provienen de este origen.

En sexto lugar, las ideas propaladas por occidente como monoteísmo, contrareligiones, dicotomías y oposiciones antagónicas, dualidades excluyentes, la desvalorización de los hechos, una epistemología descarnada y deslocalizada, representan una fuerza intelectual primordial en el cambio antropocénico que vivimos.

Finalmente, reconocemos en esa indisoluble unidad de política y economía, conformada en los siglos XVIII y XIX y de increíble vigencia hoy. No hay una economía desligada de las instancias de gobierno. Antropoceno es el efecto de una economía política para el antropoceno, crecimiento, recursos, mercados, indicadores económicos, articulados en una maquinaria de gobierno de resultados oscuros.  Una fuerza poco visible, pero relevante como agente del cambio climático.

Referencias

Legagneux, P., Nicolas Casajus and, Kevin Cazelles and, C. C., Chevrinais, M., Guéry, L., Jacquet, C., Jaffré, M., Naud, M., Noisette, F., Ropars, P., Vissault, S., Archambault, P., Bêty, J., Berteaux, D., and Gravel, D. (2018). Our House Is Burning: Discrepancy in Climate Change vs. Biodiversity Coverage in the Media as Compared to Scientific Literature. Front. Ecol. Evol., 5(1):1–6.

Willett, W., Johan Rockström, B. L., Springmann, M., Lang, T., Vermeulen, S., Garnett, T.,Tilman, D., DeClerck, F., Wood, A., Jonell, M., Clark, M., Gordon, L. J., Fanzo, J., Hawkes,C., Zurayk, R., Rivera, J. A., Vries, W. D., Sibanda, L. M., Afshin, A., Chaudhary, A., Herrero, M., Agustina, R., Branca, F., Lartey, A., Fan, S., Crona, B., Fox, E., Bignet, V., Troell,M., Lindahl, T., Singh, S., Cornell, S. E., Reddy, K. S., Narain, S., Nishtar, S., and Murray,C. J. L. (2019). Food in the anthropocene: the eat-Lancet commission on healthy diets from sustainable food systems. Lancet, 6736(18):31788.

Reglas para un parque industrial humano

IMG_0465

Este reciente 28 de mayo, la Corte Suprema acogió la apelación al recurso de protección en favor de sus habitantes, presentada mayoritariamente por ONGs, tras haber sido rechazado el 19 de febrero pasado por la Corte de Apelaciones el original presentado a la luz de la crisis de agosto del año pasado.

La sentencia de la Corte Suprema en 82 páginas – que todo ciudadano que usa electricidad y/o cobre y/o gas natural debería leer- reconoce “omisiones ilegales” e “inoperancia” de las instituciones públicas asociadas al problema, esto es Ministerio de Salud, Ministerio de Medio Ambiente y ONEMI. Luego de dar por acogido el recurso, determina 15 acciones que esas autoridades deben realizar y en el plazo de un año implementar medidas consecuentes :

a Estudios de elementos y fuentes contaminantes

b Acciones para identificar y medir lo anterior

c Medidas operando antes de un año (a partir de la sentencia)

d Identificar los agentes tóxicos

e Reducción emisiones

f Evaluar posibilidad incrementar niveles de exigencia

g Diagnóstico base en salud

h Plan de emergencia

i Evacuación en caso de crisis

i Plan traslado en casos de crisis

k Evaluar calificación de latencia y saturada en territorios de esas comunas

l Sitio web con información de los anteriores

m Ejercicio de las atribuciones de las autoridades

n Modificación plan regulador de Valparaíso

ñ Cualquier otra “para el acabado cumplimiento de lo ordenado en este fallo”

Se trata de una sentencia histórica, que señala el incumplimieno de obligaciones a las que esas instituciones están obligadas porque son exigencias de convenciones internacionales como las de Basilea (Residuos peligrosos), Montreal (protección capa Ozono) y Estocolmo (Productos Orgánicos Persistentes (POPs)), de las cuales Chile es parte.

En sus considerandos, se señala la necesidad de aplicar el principio precautorio y una estrategia de prevención, la necesidad de coordinación de los servicios públicos y la obligación de tomar decisiones basados en esos principios, en condiciones de incertidumbre. Esta reflexión y este uso de categorías del pensamiento ético contemporáneo, pone a nuestra corte como un colectivo peculiar de reflexión profundo y actual, sobresaliente entre las instituciones públicas.

Menciona el informe de INDH 2012, que demuestra que el episodio no era inédito y que existen fundados antecedentes de un problema mayor pero conocible en la zona.  No hay misterios de new age allí. Contaminantes archiconocidos, efectos suficentemente descritos. También la sentencia es categórica en señalar que hasta el momento no se ha identificado el episodio de agosto septiembre desde el punto de vista de sus agentes y de su mecanismo de génesis y efectos.

Los ancianos de la tribu –uno de los pocos espacios institucionales que existen en que cabezas canosas o calvas, trabajan en forma cotidiana por principios éticos como justicia, pero también precaución y con aproximaciones cautelosas como incertidumbre- han hablado son sensatez.

En medio de la frivolidad, un pensamiento. Notable, notabilísimo.  Pero vemos en su esfuerzo tres aspectos que habría que profundizar:

1. Las instituciones públicas tienen una debilidad tecno científica extrema. Todos buscamos que las instituciones funcionen, pero se requiere un fortalecimiento de las agencias. Hoy por hoy sólo se puede lograr si se generan espacios institucionales que vayan mas allá de los bordes de un aparato público reducido por décadas de miedo al estado. Para asumir las tareas sentenciadas por la corte de manera real y efectiva es imprescindible que se incorporen a las universidades públicas y a los núcleos ciudadanos de compromiso ambiental, como Colegios profesionales, sociedades científicas, ONGs, espacios editoriales  y por supuesto, a ciudadanos inquietos. Estas 15 medidas deben ser asumidas en un espacio deliberativo y reflexivo más amplio que el de las agencias estatales.

La situación de Ventanas no es sólo negligencia. La condición de investigador que también se requiere en las instituciones públicas (ej. Frances Kelsey, médico doctorada en QF, trabajando en la FDA, pudo evitar la tragedia talidomida en USA)  hoy está aplastada por la etiqueta de gestor, un saber indefinido a la moda.

La cifra de posgraduados es pequeña en las agencias, pero su acción no está en la producción de conocimiento local acerca de nuestros problemas ( “Pocas ciencias hai que para enseñarse de un modo conveniente no necesiten adaptarse a nosotros, a nuestra naturaleza física, a nuestras circunstancias sociales” Andrés Bello). El equipamiento de laboratorio y experticia en mediciones y análisis de esas mediciones es precario. El manejo estadístico limitado.

2. Pero además nuestra institucionalidad ambiental está hoy en el grado cero de precaución, prevención y coordinación. Las tres dimensiones son relevadas críticamente en la sentencia. Incumplimiento de normativa internacional, falla en los deberes administrativos, falta de diálogo y acuerdo entre instituciones.

La corte suprema con su fuerza legal tampoco puede ejecutar acciones precautorias, toda vez que este fallo ocurre 9 meses después de los efectos sobre la salud de las personas. Es urgente revisitar nuestra institucionalidad ambiental. No sólo desde el punto de vista formal y de procedimientos. Conceptualmente es urgente pensar si acaso es posible gestionar el ambiente. Porque ni los ecosistemas de los cuales somos partes (zonas críticas) ni el planeta como una dificultosa organización de ecosistemas son pasibles de una ingeniería o un “management gerencial”. Entre los considerandos para tal imposibilidad, están las dinámicas no lineales,  la simbiopoesis, el imperceptible umbral entre lo vivo y lo no vivo, y por supuesto,  el fin de la excepción humana.  Pero en el trasfondo, está la cuestión de que la noción misma de ambiente como algo externo o a nuestro alrededor es equivocada. Somos el ecosistema. No hay forma de separar  la toxicidad de allá de la toxicidad aquí.

Desde el punto de vista político, resulta increíble, paradójico, dramático, que debamos apelar a los principios de una constitución originada en condiciones no democráticas, para salvar una crisis provocada por instituciones generadas en democracia. Un revés de nuestra historia institucional. El pronunciamiento de minoría del juez Carlos Aránguiz debe ser destacado como una orientación esencialmente precautoria.

Los jueces sin esbozar una línea sobre ecología, toxicodinámica ni muchos menos sobre antropoceno, han fallado de manera justa. ¿Significa esto que el derecho prevalece como un saber supradisciplinar, epistemológicamente privilegiado? Creo que no. El derecho sigue siendo localizado, perspectivista y parcial. Enhorabuena. Creo que en este fallo más que una técnica jurídica extraordinaria ha prevalecido una justicia sensata. Un común denominador que nos denomina.

3. Finalmente, la sensatez prevalece. Es lo que esta sentencia expresa. Pero una verdadera sensatez no puede producirse 9 meses después de que 1329 personas son atendidas en pocos días, por una intoxicación aguda y tras casi 60 años en que las industrias transforman a los humanos y a los ecosistemas en su medio ambiente. Necesitamos sensatez y también celeridad.

Sloterdijk habla sobre las reglas para un parque humano. De cómo domesticar a los humanos, una vez que  cultura y educación han perdido su capacidad de producir vínculos.

Frente al dilema de aceptar la domesticación para vivir en un parque diseñado para las industrias o inventar una forma de vivir, de hacer polis y urbe y campo, hinterland y costa, de otro modo, intentando ser nosotros mismos de otro modo, esta sentencia de la corte produce un ligero desplazamiento en tal sentido. al vez, cuando hayamos caminados un centenar de kilómetros, agradeceremos a los ancianos que corrigiendo tan levemente un rumbo, pudieron ayudarnos a salir del camino equivocado.